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domingo, 24 de junio de 2012

Una Historia de Amigos

Mi viejo amigo hoy contaré una historia que tal véz haya sucedido, pero quien sabe, quizás alguna la conoce.


Cuentan que cierta vez una chica conoció a un chico y se hicieron grandes amigos, tanto así que la amistad que los unía era tanta que se consideraban hermanos; la gente que los veía juntos, no podía entender esa amistad, ellos creían que entre ellos había algo mas que una simple amistad, que no solo era eso: "La amistad entre el hombre y la mujer nunca ha existido" decían todos.

Muchos de los que lo veían, los veían abrazarse durante tiempos prolongados, sin separarse, se profesaban ambos un cariño entrañable, en sus llamadas, mensajes, en sus palabras se notaba el cariño inmenso que ambos sentían el uno por el otro; tanto amor y cariño se profesaban que sus parejas empezaron a  tener celos de ellos: “Pareciera que te interesa mas ella que yo”, le reclamaba su enamorada a él, y a ella: “No puedo creer que solo sea amistad, eso es mas que eso”.

Ambos se dieron cuenta de que sus encuentros no solo causaban estragos en ellos, si no que hasta en ciertas ocasiones el sentía celos si algún chico se le acercaba, y ella celaba a la enamorada de él tanto que era muy notorio, ambos se decían dentro de sí: “¿Cómo no te conocí antes?, Hubiese sido tan distinto”; claro que no se lo decían de frente, ellos eran hermanos no podían... es imposible... no... no puede ser... se decía él, y ella simplemente callaba o se metía a su cuarto y se decía lo mismo: “tengo pareja no puede ser....”


Ya había pasado un buen tiempo, desde que ambos chicos se conocieron, claro que no llegaba al año, pero esa conexión que mantenían era tan palpable, que la enamorada de él un día le confesó: “Tengo miedo de perderte, esa “amistad” que mantienes con  ella me da miedo, parece que ambos se están enamorando y no se dan cuenta ”.

Ella había terminado la relación que tenía con su enamorado por las constantes escenas de celos que este había protagonizado: “No me engañas tu estás enamorada de él, ya me harté que me llamen cornudo”... ella simplemente le reclamó su falta de confianza y que no podía continuar al lado de una persona que no confiaba en ella.

Un día, mientras ambos amigos caminaban por una calle, él la miró y le dijo: “¿sabes?, ¿has oído todo lo que dicen de nosotros?”, “sí dijo ella”, en un tono bromista él le dijo: “mi enamorada, los chicos, hasta mi mamá me lo han repetido tanto que me lo estoy creyendo”, ella lo miró con un poco de complicidad hacia el tono bromista que el le puso al comentario: “la verdad que sí a veces me encantaría darles la razón”, acotó ella en tono bromista. Pasearon un buen rato ese día como tratando de olvidar el comentario, fueron al cine, disfrutaron de unos helados, se rieron como locos durante un buen rato y caminaron abrazados como siempre lo hacían, hablaban de distintas cosas, la universidad los amigos, anécdotas que les ocurría dentro del grupo de amigos, compartieron sus penas y alegría como todos los días en que se reunían. Pero hubo un momento en que no hubo de que hablar, solo caminaban abrazados juntos mirando el horizonte disfrutando ambos de la compañía mutua, y ella lo miró y le dijo: “y si fuera real lo que están diciendo que nos estamos enamorando y no nos damos cuenta de ello”, el la miró con sorpresa, y no dijo nada, solo una mueca de duda....

Los meses siguieron pasando y ellos se alejaron un poco más por el pedido de la enamorada de él, que por otra cosa, bueno para ambos eso fue un duro golpe, pues a pesar de que se encontraban esporádicamente por el messenger, no era lo mismo, el deseaba contarle todo lo que le pasaba, el se sentía mal, en las noches pensaba en ella, y lo mismo le pasaba a ella, pensaba mucho en su amigo, y le parecía injusto que por una idea equivocada de la enamorada de él, su amistad fuese dañada, además con la separación quedaba demostrado que él amaba a su enamorada, además ellos eran solo amigos, solo eso y le parecía ridículo que la gente pensara otra cosa, que injusto, y ella lloraba mucho todas las noches...

Ya habían pasado tres meses desde su último encuentro solo se comunicaban de vez en cuando por teléfono contando las cosas que pasaban, no tocaban el tema que les había causado la separación aunque en el fondo deseaban hablar de ello, de lo que sentían, de la desazón que sentían por esa separación obligada.

Los tres meses pasaron sin sobresaltos, solo que el no se había comunicado en mas de tres semanas con ella; así un día ella decidió ir a buscarlo a su casa; después de la visita ella regresó toda llorosa a casa, su mamá la abrazó preguntando que le pasaba, ella solo lloraba y lloraba desperada diciendo: “No es justo, no puede ser... porque tuve que esperar tanto tiempo, para poder entender lo que sentía por el mamá, porque si era mas que una amistad”

Si no entienden nada, les contaré lo que pasó en la visita de ella a la casa de él: Ella llegó a la casa de su amigo, y quien le abrió la puerta fue la madre de su amigo, pero se le notó con una mirada como si hubiese visto un fantasma y hecho a llorar, entonces ella le preguntó que le pasaba, ¿Dónde estuviste todo este tiempo hija?, ¿por qué no llegaste antes?, si tan solo hubieses llegado una semana antes. La madre le contó a ella que el chico tenía una enfermedad que ni el mismo conocía cierto día se puso mal, lo llevaron de emergencia al hospital, el médico le dijo que había descuidado mucho su salud y que su hígado, sus riñones no le funcionan bien y que prácticamente estaba muerto en vida, luego estuvo agonizando casi mas de una semana, y lo único que el deseaba era verla, su enamorada y sus padres quisieron llamarla pero el había borrado su número del directorio telefónico de su cel, pues no quería que su enamorada supiera que se estaba comunicando con ella, hicieron hasta lo imposible, pero el murió diciéndole solo una cosa, “dile mami... que la amé creo que mas que a mi enamorada, la amé sin darme cuenta... dile eso”.

Al oír esto la chica, salió de la casa y fue con la vista empañada hasta la suya donde su mamá la vio llorar inconsolable. Esa fue la historia de ellos, esa fue mi historia, ahora ella tiene pareja pero nunca olvidó a ese amigo suyo que se volvió su amor, y bueno yo tampoco la he olvidado, se que debí decírselo a ella, pero se que al final lo supo, solo me arrepiento de no habérselo dicho y disfrutar de ese amor verdadero... cuídense todos, vivan felices es mi deseo desde este lugar.

Atentamente.

Un Amigo

domingo, 10 de junio de 2012

Miradas que se encuentran

Hola mi viejo amigo, como has de decirlo mucho soy un ingrato, mas que nadie se que te dejo abandonado pero a veces los quehaceres rutinarios de nuestra vida nos mantienen tan ocupados que pasamos por alto esos momentos sencillos que nos regala la vida. En muchas ocasiones nos hemos perdido momentos hermosos solo por estar apurados, me di cuenta de esto esta semana un amigo se me acerco y me contó un hermoso momento solo duró unos segundos, me permití añadirle algunos detalles a su historia.

"Ese día fue un día normal, me levanté como de costumbre, la limpieza necesaria del cuerpo, el desayuno y listo para salir a trabajar, la mañana este día es lo usual, la neblina densa no permite ver mas allá de los cien metros, salgo el abrigo es importante, me coloco la palestina alrededor del cuello, cierro los ojos, le pido a Dios que este día me ayude, me dirijo al paradero de costumbre con mucha rapidez siempre voy así, ya sabes debemos llegar temprano al colegio, no me he percatado que un niño me mira fijamente los zapatos, me doy cuenta de ello y solo sonrío, el le dice a su mami: "Has visto mami, parecen espejos". La escena es tierna, no puedo creer que alguna vez fuimos así, todo nos asombraba, vuelvo a la realidad, la movilidad llegas como de costumbre, las mañanas siempre nos tornan perezosos sobre todo si vivimos lejos de nuestros centros laborales, el sueño como es costumbre me ganó, tal como tú amigo también trabajo en campo y sabes que se aprovecha cualquier ocasión para descansar."

"El día pasaba como de costumbre casi sin nada emocionante, lo habitual, el sol regalaba algunos de sus rayos en un día frío, la movilidad escogida estaba casi sin pasajeros, yo pensaba en lo siguiente que tenía que hacer y los informes que llenar, con toda notoriedad muy distraído de cualquier cosa que pudiera pasar, como es habitual en Lima un subieron una tras otros los vendedores de dulces y penas que comparten con nosotros, a veces es imposible ayudar, pero la verdad que ya casi no importa, ya sabes los seres humanos nos hemos vuelto casi insensibles con lo que pasa. De pronto deje de estar tan concentrado en el trabajo, miré por la ventana a veces me distraigo viendo los autobuses que pasan al costado del mio, ya sabes Lima es tan caótica como puede ser, recuesto mi cabeza en la luna, miraba el paisaje citadino, en la berma central los jardines que ponen las municipalidades le dan un tono de verde y color al asfalto, miro al frente un autobus se para justo al otro lado en el carril contrario, y una mirada se cruza con la mía, una hermosa joven me mira y se sonríe, no ha durado mucho pero me ha regalado la mas hermosa sonrisa que he visto en mi vida, mira de nuevo y me dice adiós con la mano, no creo que la vuelva a ver, pero el momento ha sido eterno."

Cuando me contó la historia he recordado que también me he perdido en miradas desconocidas y conocidas, hay instantes que perdemos por estar siempre apurados, hay momentos que son solo instantes, pero duran eternamente. Mi viejo amigo por hoy te dejo, debo recordar una mirada que siempre ha sido dulce para mi.

viernes, 14 de enero de 2011

Tres Encuentros

Hoy viejo amigo te contaré tes historias:

Primer encuentro:
Un pequeño de nueve años, solitario él, ya que mamá trabajaba en una casa como empleada, no disponía del tiempo que requería para atenderlo, a pesar de vivir en la casa donde ella laboraba. A pesar de ir al colegio, no tenía demasiadas amistades, ni siquiera de los chicos que vivieran cerca. No le permitían salir mucho de la casa, por lo mismo de ser travieso, podría terminar accidentándose; aunque las calles de ese lugar siempre fueron tranquilas, muy pocos chicos de su edad, o demasiado preocupados en otras cosas. Cierto día decidió entrar a la pequeña biblioteca de los dueños de casa, muy buenas personas ellos, lo dejaban entrar; tomó un libro y empezó a leer, las historias lo atraparon, su madre que ya llegaba a limpiar, lo vio y se sentó un momento con él a disfrutar de la historia, no duró mas que pocos minutos, pero fue un encuentro importante.



Segundo Encuentro:
Un adolescente de doce años, llega al aeropuerto emocionado, han sido tres años de espera por este momento, su hermano ha estado alejado de su familia por todo ese tiempo, ahora debe tener siete años, se fué cuando tenía tres. La espera se hace larga, lo traerá una monja, un primo acompaña al joven que espera, su madre es la más ansiosa, ya han pasado alrededor de dos horas y todos ansiosos. El menor tuvo que irse a la selva por razones económicas, el país no atravesaba buenos momentos, mamá tuvo que enviarlo con sus hermanas, lo criaron con mucho amor, la espera aún es mas ansiosa que de costumbre, han pasado dos horas y media, una monja sale con un pequeño tomado de la mano, es el ansiado, tres años de espera y ambos se miran un tanto de emociones, entre ellas un poco de extrañeza, pero mucha emoción, un abrazo, mamá suelta lágrimas de emoción, sonrisas de los dos hermanos y el primo, que desde ese día son inseparables.




Tercer Encuentro:
Un joven vestido para poder servir en la congregación a la que asiste, con guitarra al hombro, con un poco de prisa subió a un bus morado, que lo llevaría hasta el lugar donde quería ir, no se percato de la presencia de una joven que había conocido tiempo atrás, pero hasta hace poco los volvieron a presentar, todo un gusto, ella maestra de Escuela Dominical con una hermosa sonrisa y cabellos rizados de un color negro hermoso, ambos conversaron de diversos temas, ella triste había recibo una noticia no muy alentadora, el joven la animo y la hizo reír, ambos estaban en la misma congregación; él, músico, ella, maestra; él, hijo mayor, ella, hija menor. El trayecto fue corto, pero placentero, lo suficiente como para compenetrarse mucho. Llegaron a la iglesia, el debía entrar al templo a tocar, ella debía ir al salón de la Escuela Dominical, el le dijo: Aquí, nuestros caminos se separan. Nada mas falso que eso, desde ese día se han vuelto uno, hoy son enamorados.


Aún llevo esos encuentros en mi corazón, en todos ellos, vi el amor de Dios, me ha regalado tres personas preciosas que me aman y cuidan. Nos vemos viejo amigo