Hoy viejo amigo te contaré tes historias:
Primer encuentro:
Un pequeño de nueve años, solitario él, ya que mamá trabajaba en una casa como empleada, no disponía del tiempo que requería para atenderlo, a pesar de vivir en la casa donde ella laboraba. A pesar de ir al colegio, no tenía demasiadas amistades, ni siquiera de los chicos que vivieran cerca. No le permitían salir mucho de la casa, por lo mismo de ser travieso, podría terminar accidentándose; aunque las calles de ese lugar siempre fueron tranquilas, muy pocos chicos de su edad, o demasiado preocupados en otras cosas. Cierto día decidió entrar a la pequeña biblioteca de los dueños de casa, muy buenas personas ellos, lo dejaban entrar; tomó un libro y empezó a leer, las historias lo atraparon, su madre que ya llegaba a limpiar, lo vio y se sentó un momento con él a disfrutar de la historia, no duró mas que pocos minutos, pero fue un encuentro importante.
Segundo Encuentro:
Un adolescente de doce años, llega al aeropuerto emocionado, han sido tres años de espera por este momento, su hermano ha estado alejado de su familia por todo ese tiempo, ahora debe tener siete años, se fué cuando tenía tres. La espera se hace larga, lo traerá una monja, un primo acompaña al joven que espera, su madre es la más ansiosa, ya han pasado alrededor de dos horas y todos ansiosos. El menor tuvo que irse a la selva por razones económicas, el país no atravesaba buenos momentos, mamá tuvo que enviarlo con sus hermanas, lo criaron con mucho amor, la espera aún es mas ansiosa que de costumbre, han pasado dos horas y media, una monja sale con un pequeño tomado de la mano, es el ansiado, tres años de espera y ambos se miran un tanto de emociones, entre ellas un poco de extrañeza, pero mucha emoción, un abrazo, mamá suelta lágrimas de emoción, sonrisas de los dos hermanos y el primo, que desde ese día son inseparables.
Tercer Encuentro:
Un joven vestido para poder servir en la congregación a la que asiste, con guitarra al hombro, con un poco de prisa subió a un bus morado, que lo llevaría hasta el lugar donde quería ir, no se percato de la presencia de una joven que había conocido tiempo atrás, pero hasta hace poco los volvieron a presentar, todo un gusto, ella maestra de Escuela Dominical con una hermosa sonrisa y cabellos rizados de un color negro hermoso, ambos conversaron de diversos temas, ella triste había recibo una noticia no muy alentadora, el joven la animo y la hizo reír, ambos estaban en la misma congregación; él, músico, ella, maestra; él, hijo mayor, ella, hija menor. El trayecto fue corto, pero placentero, lo suficiente como para compenetrarse mucho. Llegaron a la iglesia, el debía entrar al templo a tocar, ella debía ir al salón de la Escuela Dominical, el le dijo: Aquí, nuestros caminos se separan. Nada mas falso que eso, desde ese día se han vuelto uno, hoy son enamorados.
Tercer Encuentro:
Un joven vestido para poder servir en la congregación a la que asiste, con guitarra al hombro, con un poco de prisa subió a un bus morado, que lo llevaría hasta el lugar donde quería ir, no se percato de la presencia de una joven que había conocido tiempo atrás, pero hasta hace poco los volvieron a presentar, todo un gusto, ella maestra de Escuela Dominical con una hermosa sonrisa y cabellos rizados de un color negro hermoso, ambos conversaron de diversos temas, ella triste había recibo una noticia no muy alentadora, el joven la animo y la hizo reír, ambos estaban en la misma congregación; él, músico, ella, maestra; él, hijo mayor, ella, hija menor. El trayecto fue corto, pero placentero, lo suficiente como para compenetrarse mucho. Llegaron a la iglesia, el debía entrar al templo a tocar, ella debía ir al salón de la Escuela Dominical, el le dijo: Aquí, nuestros caminos se separan. Nada mas falso que eso, desde ese día se han vuelto uno, hoy son enamorados.
Aún llevo esos encuentros en mi corazón, en todos ellos, vi el amor de Dios, me ha regalado tres personas preciosas que me aman y cuidan. Nos vemos viejo amigo





