domingo, 8 de abril de 2012

Una vida, Mil muertes...

Hoy he visto mi vida y mi muerte querido viejo amigo, después de mucho tiempo un sueño ha vuelto a mi memoria, es raro pero no lo he tenido desde que dejé de usar ese uniforme que te identifica con los guerreros que custodian tus aguas, de los cuales el Himno de Grau dijera que son bronceados.

Siempre es el mismo, y no varía en su detalle y hasta realismo. ya que en mas de una vez he sentido como la vida se aleja de mi cuerpo. Pero he de explicar un poco a que me refiero con haber vestido el uniforme de un guerrero de los mares; pues mi viejo amigo, yo serví a mi patria en la Marina de Guerra del Perú fue duranmte los años 1998 al 2000, tenía cuando ingresé apenas 18 años de edad, y salí dos años después al término de mi labor dentro de la Institución.

Debo confesar que yo era uno de lo jóvenes que no me sentía muy ilusionado con formar parte de la Armada Peruana, mis sueños eran otros, pero con el tiempo y el correr de los meses aprendí a querer a la Institución y sobre todo a mi país, ya que entendí que no protegía solo a mi país, por sobretodo protegía a mi familia.

Estuve dentro del cuerpo de Policías Navales, en ese entonces se había dividido en la Jefatura de Destacamento que era la encargada de enviar a los Policías Navales a todas las unidades de la Marina tanto en tierra como en el mar, y la otra era la Sede de los Policías Navales, que albergaba a los que se encontraban entre ellos la Unidad Canina, los custodios de los reos militares etc.

La función delos que nos encontrábamos en la Jefatura de Destacamento era la de salvaguardad la seguridad de las Unidades en tierra y en mar, así que cada cierto tiempo nos enviaban a las diferentes unidades, en una de esos destacamentos fui enviado a la Escuela Naval del Perú que se encuentra en la Punta, fueron meses agradables, ya que lo mejor que había era salir de comisión en Acciones Cívicas, las cuales consistían en llevar unidades móviles de atención médica, medicamentos, algún refrigerio a las zonas más apartadas y pobres de Lima y Callao; junto a ellos llevábamos a los músicos de la Marina que entonaban las canciones que estaban de moda en esos instantes. Muchas veces se tenía que subir muy alto, o viajar mucho; pero al final del día terminábamos satisfechos, sobre todo por los niños que eran los que más gozaban viendo a los marineros con sus armas, y a los músicos que tocaban, los niños no paraban de preguntar como era disparar, si era fuerte el sonido, y las chicas, muchas veces de dieciséis años a veinte se nos acercaban muchas tímidas otras veces mas arriesgadas, era toda una fiesta.

Bueno, en ese entonces empecé a tener un sueño recurrente era muy extraño, ya que la sensación era real, pues tenía que ver con esas acciones cívicas.  En todo caso pasaré a contarlo:

"Salíamos como de costumbre de la Escuela Naval, tocaba hacer la labor social en un lugar bastante alejado, como casi todos los Asentamientos Humanos en Lima y Callao, este se encontraba bastante alejad y ubicado en un enorme terral que se encuentra rodeado de cerros, aún a pesar de estar un tanto lejos se podía observar el mar, muy a la distancia."

"Todos tomamos nuestras posiciones, en esta ocasión nos acompañó una unidad llamada los SERPROSENAV, que eran una variante de los Policías Navales, solo que vestían un uniforme verde, ese día los custodios llevábamos el traje de invierno, todo marchaba con normalidad, los músicos tocando, los médicos atendiendo, los "verdes" habían formado un perímetro del área, y nosotros como era costumbre estábamos con los más pequeños que inquietos querían tocar nuestros uniformes o tomarse fotos con nosotros, al igual que las jovencitas. A pesar de ser invierno el sol había salido, el clima en Lima es raro, así que decidimos comprar algo para tomar, una bebida gaseosa, reíamos pues un niño correteaba a otro, de pronto ruidos de balas y un grito que nos estremeció: ¡EMBOSCADA!."

"Lo más rápido que pudimos cargamos nuestros fusiles y fuimos a recoger al personal que se nos había encomendado, los músicos de la Escuela Naval, uno a uno subían al bus designado, mientras los "Verdes" y nosotros ofrecíamos fuego de cobertura, un Técnico es herido, mi compañero lo logra subir, personal enemigo aparece por la proa del bus, le disparo el ultimo tiro de mi cacerina, me dispongo a cambiar de cacerina , la cambio, aparece otro enemigo y antes de que pueda cargar mi arma; siento un golpe fuerte en el pecho, de pronto siento elevarme y en el suelo veo mi cuerpo que se cubre de un charco de sangre, mi arma en la mano, no la suelto, me levo más y veo como agonizo. Despierto."

La verdad viejo amigo, es un sueño que he tenido muchas veces, no se lo que signifique, cuando estuve en la Marina creí que era un presagio, pero hoy no lo se. Lo único que sé, es que cuando le conté a un amigo este me dijo: lo que pasa es que eres demasiado testarudo como para dejar de cumplir con tu deber, y lo vas a hacer así te cueste la vida. Cuídate.

La verdad no se si creerle, pero mi amigo tengo una sola vida, pero con ese sueño ya he muerto mil veces.


2 comentarios:

  1. Pues que sepas que me encanto... Alguna palabra no la entendí... Pero caya historia bonita... Gracias por contar cosas tuyas que yo no sabia... Y el sueño... Eso mejor que sea un sueño... Muackkkkkk genial

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  2. buena historia amigo, soy del 2do contingente 94 del cuartel de seprosenav, y muchas veces eh partido a hacer guardia con mi jeep patrullando lima y callao y he tenido esa sensacion de q nos van a emboscar y nuestro RI no iba a poder disuadir el ataqe, pero solo son sueños y sensaciones, yo tambien estoy feliz de haber servido en la Gloriosa Marina de Guerra del Perú pero mi rumbo tuvo un giro y hoy tengo un a familia completa y feliz y gracias a dios nunca me encontre con una patrulla enemiga esperando emboscarnos... gracias a Dios!

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Habla que el Mar escucha